miércoles, 5 de agosto de 2020

CHARLA "DISCÍPULOS = HERMANOS"

El próximo viernes 14 de agosto, dentro de los actos organizados por el  X aniversario del Grupo Joven de Ntra. Sra. de la Esperanza, tendrá lugar la charla "Discipulos = hermanos", la cual dirigirá nuestro sacerdote D. Tomás Jesús Serrano Sánchez y que tratará sobre cómo vivían la fe las primeras comunidades cristianas. El acto dará comienzo a las 18:30 h  en la capilla de Ntra. Sra. de la Esperanza.  Tras la charla, se pondrá fin a este X aniversario con una eucaristía que tendrá lugar en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción.
Todos los asistentes deben llevar mascarilla para acceder. 



miércoles, 22 de julio de 2020

Festividad de Santa María Magdalena

Hoy celebramos la festividad de Santa María Magdalena.
“discípulo de Cristo es quien, en la experiencia de la debilidad humana, ha tenido la humildad de pedirle ayuda, ha sido curado por él, y le ha seguido de cerca, convirtiéndose en testigo de la potencia de su amor misericordioso, que es más fuerte que el pecado y la muerte”. Benedicto XVI


Jornada por los afectados de la pandemia

El obispo de Ciudad Real, monseñor Gerardo Melgar Viciosa, presidirá la Jornada por los afectados de la pandemia, el próximo 25 de julio, solemnidad de Santiago Apóstol, patrono de España, a las 12:00 h. del mediodía, en la Catedral de Ciudad Real, sumándose a la propuesta realizada por la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española.


jueves, 16 de julio de 2020

FIESTA DE LA VIRGEN DEL CARMEN

Hoy celebramos la fiesta de la Virgen del Carmen. Felicidades a todos los que lleváis su nombre.



Madre mía del Carmen
dulce esperanza,
del hombre que en Ti pone su confianza;
llegue a tu oído
mi súplica amorosa y mi hondo gemido.

Ante tu imagen bella
vengo a postrarme,
y a pedirte que nunca
dejes de amarme.

Sí, Madre mía,
que tu amor me acaricie
de noche y día.

miércoles, 24 de junio de 2020

Natividad de San Juan Bautista

Hoy la Iglesia celebra la Natividad de san Juan Bautista, Precursor del Señor, que, estando aún en el seno materno, al quedar lleno del Espíritu Santo exultó de gozo por la próxima llegada de la salvación del género humano. Su nacimiento profetizó la Natividad de Cristo el Señor, y su existencia brilló con tal esplendor de gracia, que el mismo Jesucristo dijo no haber entre los nacidos de mujer nadie tan grande como Juan el Bautista.

La Iglesia celebra normalmente la fiesta de los santos en el día de su nacimiento a la vida eterna, que es el día de su muerte. En el caso de San Juan Bautista, se hace una excepción y se celebra el día de su nacimiento. San Juan, el Bautista, fue santificado en el vientre de su madre cuando la Virgen María, embarazada de Jesús, visita a su prima Isabel, según el Evangelio.

Esta fiesta conmemora el nacimiento "terrenal" del Precursor. Es digno de celebrarse el nacimiento del Precursor, ya que es motivo de mucha alegría, para todos los hombres, tener a quien corre delante para anunciar y preparar la próxima llegada del Mesías, o sea, de Jesús. Fue una de las primeras fiestas religiosas y, en ella, la Iglesia nos invita a recordar y a aplicar el mensaje de Juan.

El nacimiento de Juan Bautista

Isabel, la prima de la Virgen María estaba casada con Zacarías, quien era sacerdote, servía a Dios en el templo y esperaba la llegada del Mesías que Dios había prometido a Abraham. No habían tenido hijos, pero no se cansaban de pedírselo al Señor. Vivían de acuerdo con la ley de Dios.

Un día, un ángel del Señor se le apareció a Zacarías, quien se sobresaltó y se llenó de miedo. El Árcangel Gabriel le anunció que iban a tener un hijo muy especial, pero Zacarías dudó y le preguntó que cómo sería posible esto si él e Isabel ya eran viejos. Entonces el ángel le contestó que, por haber dudado, se quedaría mudo hasta que todo esto sucediera. Y así fue.

La Virgen María, al enterarse de la noticia del embarazo de Isabel, fue a visitarla. Y en el momento en que Isabel oyó el saludo de María, el niño saltó de júbilo en su vientre. Éste es uno de los muchos gestos de delicadeza, de servicio y de amor que tiene la Virgen María para con los demás. Antes de pensar en ella misma, también embarazada, pensó en ir a ayudar a su prima Isabel.

El ángel había encargado a Zacarías ponerle por nombre Juan. Con el nacimiento de Juan, Zacarías recupera su voz y lo primero que dice es: "Bendito el Señor, Dios de Israel".

Juan creció muy cerca de Dios. Cuando llegó el momento, anunció la venida del Salvador, predicando el arrepentimiento y la conversión y bautizando en el río Jordán.