jueves, 23 de marzo de 2017

CUMPLIMIENTO PASCUAL DE LA REAL Y SERVITA HERMANDAD DE LA SOLEDAD, DE LA VERA CRUZ Y DE SAN CRISTÓBAL

Ntra. Sra. de la Soledad
Este fin de semana tendrá lugar el Cumplimiento  Pascual de la Real y Servita Hermandad de la Soledad, de la Vera Cruz y de San Cristóbal. 

El Sábado 25 de Marzo, a las 20 h., la hermandad llevará a cabo el acto penitencial en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción. 

El domingo 26, a las 10:30 h., tendrá lugar el Cumplimiento Pascual en el Convento de la Clarisas, presidirá la Eucaristía el Padre Fray José Luis de la Cruz Martín, Franciscano del Convento del Carmen de Guadalajara.
Al término de la Eucaristía se concederá el título de FRANCISCANA, a la hermandad. Así mismo, se bendecirá la nueva imagen del Cristo de la Vera Cruz, titular de la hermandad.

Por último, se llevará a cabo el besamanos de la imagen de María Santísima de la Soledad.





martes, 21 de marzo de 2017

II CAFÉ CHARLA

El próximo sábado 25 de Marzo, a las 16:30h., tendrá lugar en el guardapasos de la Hermandad de Jesús Nazareno y Santísimo Cristo en la Agonía, el II Café Charla con Don Tomás, vicario de la Parroquia de Villarrubia.
Se trata de un acto dirigido a los jóvenes, cuyo objetivo es el diálogo sobre temas relacionados con la fe, con el fin de profundizar en la misma,  mientras se comparte un café.



lunes, 13 de marzo de 2017

CARTEL DE LA SEMANA SANTA 2017


La Semana Santa 2017 de Villarrubia de los Ojos ya tiene su cartel. Con el título "El corazón de una Madre: la Virgen de los Dolores", el cartel de este año se trata de un montaje fotográfico obra de Javier Cervantes Soria, con fotografías de Antonio Illescas y Javier Cervantes. Este año preside el cartel la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, perteneciente a la Real y Servita Hermandad de la Soledad, la Vera Cruz y San Cristóbal.


Rostro sufriente de Nuestra Señora de los Dolores, la Madre de todos los cristianos. La Virgen de los Dolores al pie de la cruz. Los pies de su Hijo, en su advocación del Cristo de la Vera Cruz, al lado de la Madre. Madre e Hijo: "Hijo, ahí tienes a tu Madre. Madre, ahí tienes a tu Hijo. Y desde aquella hora aquel discípulo la recibió como Madre". La Madre de todos los hombres, la Madre de todos los cristianos. La Virgen de los Dolores que mira a la Cruz. Su corazón, su corazón de Madre, traspasado por una espada de dolor, tal y como ya le profetizara el anciano Simeón cuando presentaron al Niño en el Templo: "Éste está puesto para discusión de muchos, y a tí, una espada te atravesará el alma". Éste es el Lema de la Hermandad de la Soledad. María de los Dolores atravesada por una espada de dolor: el dolor de la indiferencia, el dolor de la pobreza, el dolor del desamparo, el dolor de la droga, el dolor del paro, el dolor de los que sufren... El DOLOR. ¿Y qué dolor más grande que ver a un hijo clavado en una cruz? La Virgen de los Dolores, la Virgen del corazón traspasado, la Virgen del Evangelio, la Virgen de los que sufren.

Y a los pies de la imagen el trono de la Virgen de los Dolores portado por sus hijos los costaleros. Costaleros que tratan de aliviar el dolor de la Madre, de su Madre, de la Madre de los Dolores. Aliviar su dolor con el dolor de sus hombros doloridos, alzándola hasta el cielo para que pueda alcanzar a besar los pies del Hijo que pende de una cruz. Costaleros encadenados por sus manos enlazadas sobre sus hombros: símbolo de hermandad, símbolo de unidad: los hijos unidos en torno a la Madre. Con su atuendo blanco, inmaculado, puro, como puro es el amor que cada uno de sus hijos siente por esta Madre celestial.

Un trono iluminado por la luz de unas velas que llevan inscrito en su interior el nombre de personas que llevan el dolor en sus cuerpos y en sus almas, y que se ponen a los pies de la Virgen de los Dolores para que les ofrezca algún consuelo, compartiendo con ella sus dolores propios y ajenos: enfermos, parados, fallecidos... todo tipo de dolor a los pies de la Madre del dolor, de la Madre de los Dolores, que, sin duda, no los dejará, sino que bajo el amparo de su manto los tendrá siempre presentes, intercediendo a su Hijo por cada uno de los que sufren.

Una imagen, la de la Virgen de los Dolores, que va bajo palio, sacralizando así el espacio por donde pasa la Madre de Dios, con sus doce varales que representan a los doce apóstoles que, en cada Semana Santa no quieren dejar sola a María de los Dolores y van a su lado cada vez que recorre las calles villarrubieras.

Y por supuesto las flores, que adornan la belleza de María y representan su pureza virginal. Con ellas se recuerda a las Camareras de todos los pasos de Villarrubia de los Ojos, quienes, sin duda, desde el silencio, son grandes protagonistas anónimas de nuestra Semana Santa.


miércoles, 8 de marzo de 2017

PRESENTACIÓN DEL CARTEL DE LA SEMANA SANTA 2017

El próximo domingo 12 marzo, tendrá lugar la presentación del cartel de la Semana Santa 2017. 
El acto tendrá lugar en el salón de actos del colegio Santa Rosa (Madres Dominicas) a las 20:30h.

El cartel anunciador del acto, ha sido elaborado por el artista local D. José Miguel Verbo Sánchez-Crespo, y cuyo tema se basa en la incredulidad de Santo Tomás. Desde la Junta de Hermandades de Pasión, agradecer la colaboración desinteresada que cada año nos presta.


INCREDULIDAD DE SANTO TOMÁS

"Vivimos en tiempos de crisis, y no sólo económica sino también de Fe.
La Semana Santa es mucho más que las meras imágenes que procesionan por las calles. Es el saber sentir y detectar lo que realmente se conmemora en dicha semana.

El ser humano quiere y desea palpar, y muchas veces se muestra desorientado. Por ello Santo Tomás necesita tocar y sentir con su propia piel lo ocurrido a Jesús, ante su incredulidad.

Nosotros en muchas ocasiones sentimos esa misma incredulidad, una crisis de Fe. Pero muchas veces  hay que caerse para poder levantarse con mucho más ahínco. No olvidemos que Jesús cayó con su cruz y volvió a levantarse, por un acto de amor simbólico hacia los hombres.

En el cartel, se muestra como el dedo se introduce en la herida, en la llaga. Este no pretende ser polémico ni escandaloso, pero considero que a la Semana Santa va mucho más allá de las imágenes. Son fechas marcadas para todos, y donde tradicionalmente todos nos reunimos familiarmente para conmemorar la fe. Y donde el ser humano debe reflexionar y cuestionarse diferentes aspectos acontecidos en estas fechas.

En ocasiones, nos enojamos con un familiar o amigo,  y necesitamos de una justificación para poder aclarar la situación y sobretodo para poder perdonar; Jesús acepta el hecho de dejarse tocar por Santo Tomás para poder justificar la fe. Con un acto cercano y de amor.

Actualmente nos vemos bombardeados por multitud de cuestiones que nos hacen perder la razón, sin ver lo que realmente tenemos más cercano, como la familia, amigos, compañeros,... Ama al prójimo como a tí mismo."


José Miguel Verbo Sánchez-Crespo

viernes, 3 de marzo de 2017

PRIMER VIERNES DE MARZO

En la tarde de hoy, la Hermandad de Jesús Nazareno y Santísimo Cristo en la Agonía, celebrará el tradicional y devoto besapies a la imagen de Jesús Nazareno.
A las 7:30h. tendrá lugar la Solemne Eucarístia, tras la cual se procederá a besar el pie de la imagen de Jesús.

Nada más comenzar este tiempo de conversión, en el que nos preparamos para la celebración de la Pascua, nos encontramos con la figura de Jesús. Nadie mejor que Él para ayudarnos a recorrer este camino. Él es el cordero que anunciaron los profetas que carga sobre sus hombros el perdón de los pecados,  Él, es el Verbo encarnado, la plenitud de la Revelación de Dios. Él es el que abraza la cruz y carga con ella sobre sus hombros por el camino del amor y la misericordia. 
Que contemplando la figura de Jesús, sigamos fielmente los pasos que Él mismo nos marca y nunca nos alejemos de ellos, pues sólo así podremos llegar al Reino de Dios.
"Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga" (Mt. 16, 24).








miércoles, 1 de marzo de 2017

MARÍA VISTE DE HEBREA. LA ESPERA MÁS SENCILLA Y HERMOSA...

María Stma. en la Amargura (Hermandad de Jesús Nazareno y Santísimo Cristo en la Agonía)

María Stma. en la Amargura (Hermandad de Jesús Nazareno y Santísimo Cristo en la Agonía)

María Stma. en la Amargura (Hermandad de Jesús Nazareno y Santísimo Cristo en la Agonía)
María Stma. de los Dolores (Real y Servita Hermandad de la Soledad, de la Vera Cruz y de San Cristóbal)

María Stma. de los Dolores (Real y Servita Hermandad de la Soledad, de la Vera Cruz y de San Cristóbal)

María Stma. de los Dolores (Real y Servita Hermandad de la Soledad, de la Vera Cruz y de San Cristóbal)

María Stma. de la Esperanza (Hermandad de Jesús en el Descendimiento y María Santísima de la Esperanza)

María Stma. de la Esperanza (Hermandad de Jesús en el Descendimiento y María Santísima de la Esperanza)

María Stma. de la Esperanza (Hermandad de Jesús en el Descendimiento y María Santísima de la Esperanza)
María Stma. de la Soledad (Real y Servita Hermandad de la Soledad, de la Vera Cruz y de San Cristóbal)

María Stma. de la Soledad (Real y Servita Hermandad de la Soledad, de la Vera Cruz y de San Cristóbal)

María Stma. de la Soledad (Real y Servita Hermandad de la Soledad, de la Vera Cruz y de San Cristóbal)




CUARESMA 2017

Comenzamos hoy una nueva cuaresma, una nueva oportunidad que se nos ofrece para la conversión, esto es, para disponernos a la celebración del misterio culmen de nuestra fe, la Pascua de la Resurrección. La Cuaresma es tiempo de arrepentimiento y también de conversión, de seguir los pasos de aquél quien es la plenitud de la Palabra, Cristo. Es Él quien nos llama a cambiar de vida, quien nos ofrece por medio de la Iglesia este camino en el que la oración, la escucha de la Palabra de Dios y la misericordia con el prójimo son el equipaje necesario.
La Cuaresma es también un tiempo de perdón y reconciliación, de fijar nuestra mirada en quien es el Amor, como así nos lo demostró hasta el extremo muriendo en la cruz, y desprendernos del odio y el rencor que nos alejan de sus pasos.





MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2017

La Palabra es un don. El otro es un don


Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor. Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar (cf. Homilía, 8 enero 2016).

La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia. En concreto, quisiera centrarme aquí en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro (cf. Lc 16,19-31). Dejémonos guiar por este relato tan significativo, que nos da la clave para entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una sincera conversión.

1. El otro es un don

La parábola comienza presentando a los dos personajes principales, pero el pobre es el que viene descrito con más detalle: él se encuentra en una situación desesperada y no tiene fuerza ni para levantarse, está echado a la puerta del rico y come las migajas que caen de su mesa, tiene llagas por todo el cuerpo y los perros vienen a lamérselas (cf. vv. 20-21). El cuadro es sombrío, y el hombre degradado y humillado.

La escena resulta aún más dramática si consideramos que el pobre se llama Lázaro: un nombre repleto de promesas, que significa literalmente «Dios ayuda». Este no es un personaje anónimo, tiene rasgos precisos y se presenta como alguien con una historia personal. Mientras que para el rico es como si fuera invisible, para nosotros es alguien conocido y casi familiar, tiene un rostro; y, como tal, es un don, un tesoro de valor incalculable, un ser querido, amado, recordado por Dios, aunque su condición concreta sea la de un desecho humano (cf. Homilía, 8 enero 2016).

Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida. La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo. Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es débil. Pero para hacer esto hay que tomar en serio también lo que el Evangelio nos revela acerca del hombre rico.

2. El pecado nos ciega

La parábola es despiadada al mostrar las contradicciones en las que se encuentra el rico (cf. v. 19). Este personaje, al contrario que el pobre Lázaro, no tiene un nombre, se le califica sólo como «rico». Su opulencia se manifiesta en la ropa que viste, de un lujo exagerado. La púrpura, en efecto, era muy valiosa, más que la plata y el oro, y por eso estaba reservada a las divinidades (cf. Jr 10,9) y a los reyes (cf. Jc 8,26). La tela era de un lino especial que contribuía a dar al aspecto un carácter casi sagrado. Por tanto, la riqueza de este hombre es excesiva, también porque la exhibía de manera habitual todos los días: «Banqueteaba espléndidamente cada día» (v. 19). En él se vislumbra de forma patente la corrupción del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia (cf. Homilía, 20 septiembre 2013).

El apóstol Pablo dice que «la codicia es la raíz de todos los males» (1 Tm 6,10). Esta es la causa principal de la corrupción y fuente de envidias, pleitos y recelos. El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico (cf. Exh. ap. Evangelii gaudium, 55). En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los demás, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz.

La parábola nos muestra cómo la codicia del rico lo hace vanidoso. Su personalidad se desarrolla en la apariencia, en hacer ver a los demás lo que él se puede permitir. Pero la apariencia esconde un vacío interior. Su vida está prisionera de la exterioridad, de la dimensión más superficial y efímera de la existencia (cf. ibíd., 62).

El peldaño más bajo de esta decadencia moral es la soberbia. El hombre rico se viste como si fuera un rey, simula las maneras de un dios, olvidando que es simplemente un mortal. Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que están a su alrededor no merecen su atención. El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillación.

Cuando miramos a este personaje, se entiende por qué el Evangelio condena con tanta claridad el amor al dinero: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero» (Mt 6,24).

3. La Palabra es un don

El Evangelio del rico y el pobre Lázaro nos ayuda a prepararnos bien para la Pascua que se acerca. La liturgia del Miércoles de Ceniza nos invita a vivir una experiencia semejante a la que el rico ha vivido de manera muy dramática. El sacerdote, mientras impone la ceniza en la cabeza, dice las siguientes palabras: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás». El rico y el pobre, en efecto, mueren, y la parte principal de la parábola se desarrolla en el más allá. Los dos personajes descubren de repente que «sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él» (1 Tm 6,7).

También nuestra mirada se dirige al más allá, donde el rico mantiene un diálogo con Abraham, al que llama «padre» (Lc 16,24.27), demostrando que pertenece al pueblo de Dios. Este aspecto hace que su vida sea todavía más contradictoria, ya que hasta ahora no se había dicho nada de su relación con Dios. En efecto, en su vida no había lugar para Dios, siendo él mismo su único dios.

El rico sólo reconoce a Lázaro en medio de los tormentos de la otra vida, y quiere que sea el pobre quien le alivie su sufrimiento con un poco de agua. Los gestos que se piden a Lázaro son semejantes a los que el rico hubiera tenido que hacer y nunca realizó. Abraham, sin embargo, le explica: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces» (v. 25). En el más allá se restablece una cierta equidad y los males de la vida se equilibran con los bienes.

La parábola se prolonga, y de esta manera su mensaje se dirige a todos los cristianos. En efecto, el rico, cuyos hermanos todavía viven, pide a Abraham que les envíe a Lázaro para advertirles; pero Abraham le responde: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen» (v. 29). Y, frente a la objeción del rico, añade: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto» (v. 31).

De esta manera se descubre el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo. La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano.

Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor ―que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador― nos muestra el camino a seguir. Que el Espíritu Santo nos guíe a realizar un verdadero camino de conversión, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados. Animo a todos los fieles a que manifiesten también esta renovación espiritual participando en las campañas de Cuaresma que muchas organizaciones de la Iglesia promueven en distintas partes del mundo para que aumente la cultura del encuentro en la única familia humana. Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los débiles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua.

Francisco